Acciones de Gracias

Este año cuando celebramos nuevamente el Día de Acción de Gracias, pensemos por un momento cuando Jesús al sanar diez leprosos cuestionó porqué sólo uno regresó a darle las gracias, y preguntó: “No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, donde están?. Tal vez aquel que regresó miró su cuerpo y se vió sano, pues esa era quizás la sanidad que necesitaba. Pero los otros quizás necesitaban otra sanidad, la del alma, del corazón y del espíritu, ser libres, esa es Sanidad Divina que te permite no mirarte en lo físico sino en el Espíritu, para valorar lo que verdaderamente confirma la existencia del Dios de la Eternidad en nuestra vida y agradecerle cada instante de nuestra preciosa vida en el Espíritu. Regresemos hoy y busquemos aquellos nueve que no se dieron cuenta que su sanidad era espiritual y por eso no regresaron a darle gracias a Jesús, tomémoslos de las manos y volvamos al camino donde Jesús los espera para recibir sus acciones de gracias. Gracias Señor, porque en este día alzamos nuestros ojos a lo alto, buscando encontrar tu dulce mirada, esa que penetra al corazón y nos inunda de tu Paz, esa que sobrepasa todo entendimiento, por esto estamos muy agradecidos. Démosle gracias a Jesús no mirando nuestro cuerpo físico, sino el espiritual, el que glorifica al Padre Dios en Cristo Jesús, Señor Nuestro. Dios los bendiga.

Buenos administradores de la Gracia de Dios

Dios está atento para ver que estamos haciendo con los dones o regalos que El ha puesto en nuestras manos. Estos son muy valiosos pero no debemos retenerlos sólo para nosotros, sino administrarlos con mucha sabiduría para bendecir a otros. Esto es lo que permite que Dios siga ampliando esos regalos, pues El quiere bendecir a todos por igual. Todos somos enriquecidos con hermosos dones, pero no todos nos damos cuenta que aunque los poseemos no nos pertenecen, sólo los administramos. Un día Jesús el Mayordomo de nuestras vidas espirituales, pasó cerca de una higuera, no por casualidad sino con propósito, buscó fruto en ella más la higuera no tenía nada y como El conocía todas las cosas, saben que hizo? Declarar que ya jamás lo hiciera, pues el tiempo de dar fruto ya había terminado. Todo tiene su tiempo y debemos aprovecharlo, compartiendo los dones que Dios nos ha prestado. Si tienes el don de cuidar un enfermo sea niño o quizás un anciano, hazlo! es un don hermoso y Dios lo mira como si lo estuvieras haciendo a El. Esto por mencionar alguno, pero lo que has de hacer, hazlo para el Señor y no para los hombres, y sobre todo con mucho amor, porque del Señor recibirás la recompensa. Así nos ayude Dios y por eso comparto hoy este don, que es su Palabra.

Los pensamientos

Hoy tengo una palabra para compartirla con ustedes relacionada con los pensamientos. En este tiempo somos cautivados por muchos pensamientos que no vienen de Dios y nos pueden confundir, incluso a aquellos que tienen la convicción que Dios dirige sus pensamientos y han visto su hacer y su querer obrando sobrenaturalmente en sus vidas. Intervenciones que si Dios no hubiese puesto su mano, nada hubiese sucedido y que fue el fruto de haber recibido un buen pensamiento en Fe. Entonces nos preguntamos, y cómo podemos identificar y separar unos de otros en este tiempo de tanta confusión? Primero, orando al Señor por iluminación, luego por los frutos de los mismos. Un pensamiento que Dios pone en tu corazón, viene con mucha paz, no te aprisiona y aunque tome su tiempo en la espera, sientes libertad porque Dios mismo te la imparte por su Espíritu y va deshaciendo o quitando los obstáculos (porque se van a presentar, para distraer la atención de lo que ya tu vas entendiendo que es el plan de Dios para tu vida). No olvidemos que tenemos un Ayudador y lo que para ti es imposible, no lo es para El. Consideremos esta palabra:
1ro de Reyes 19: 1-18 Hubo un hombre usado por Dios llamado Elías y los milagros que Dios hizo a través de él fueron extraordinarios. Pero un día llegó hasta él una noticia que cambió su forma de pensar y este pensamiento no estaba de acuerdo con la dirección divina y fue de la mente al corazón y luego a la acción. Se olvidó por un momento de las grandes victorias que Dios realizó usándolo a él. Por eso un día perdió su norte momentáneamente, comenzó a pensar: que yo haré? en vez de: que hará el Dios al cual yo le sirvo? El que hizo prodigios y maravillas en el ministerio que me dio y El fue glorificado. Pero como no pensó así, su pensamiento construyó otros pensamientos y cuando vino a ver perdió la visión, tuvo miedo y fue y se escondió en una cueva. Se olvidó del Dios al cual él le servía y de los milagros que había hecho a través de él, anulando así lo sobrenatural y tornándose a mirar con los ojos físicos y no con los espirituales. Pero Dios que es Omnisciente, ya lo había visto (como nos está mirando a nosotros) y vino a él palabra de Jehová y le dijo: Que haces aquí Elías? (Hasta a eso nos puede llevar un falso pensamiento). El le expuso su pensamiento: hay crisis en Israel, y han matado a tus profetas y sólo yo he quedado y me buscan para quitarme la vida. El le dijo sal fuera y ponte en el monte de Jehová. Dios te quiere en las alturas y aunque hubo varias manifestaciones del poder de Dios delante de él, su pensamiento estaba firme y confiado en lo que nuestro Padre Celestial siempre quiere hacer para nosotros, darnos pensamientos de paz. Así que estando Elías atento a lo que sería su gran bendición, la recibió cuando Jehová en un silbo apacible y delicado hizo presencia, liberando así su pensamiento humano, permitiéndole a Jehová cumplir su propósito en él. Que ese silbo apacible y delicado que sale del corazón del Padre Celestial, inunde tus pensamientos y tu espíritu desde ahora y para siempre, Amén. Dios los bendiga.